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Ramón Menéndez Pidal, simbolo del humanismo europeo del siglo XX.

Nació en La Coruña el 13 de marzo de 1869.

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Ramón Menéndez Pidal nació el 13 de marzo de 1869 en La Coruña, ciudad gallega bañada por el Atlántico, de familia originaria de Asturias. Entre otros, fue discípulo de don Marcelino Menendez y Pelayo, quien orientó de manera extraordinaria la historia crítica de la literatura castellana y supo valorar la producción lírica hispanoamericana. En 1893 leería su tesis doctoral sobre las fuentes de El Conde Lucanor, y tres años después en los medios académicos su nombre traspasaba ya las fronteras gracias a su renovador trabajo sobre La leyenda de los Infantes de Lara que atrajo la atención de los más renombrados especialistas europeos. En 1899 ganó las oposiciones a cátedra, ganando sin dificultad la de filología románica en la Universidad de Madrid.

Filólogo e historiador, fue miembro de la Real Academia desde 1902 y la presidió a partir de 1925. Su actividad docente e investigadora fue reconocida con distintos doctorados honoris causa en varias universidades europeas. Durante la Guerra Civil se refugió en Cuba y Estados Unidos. Creador de una importante escuela de investigadores y críticos, sus trabajos más valorados son sobre la épica española primitiva. Su especial interés sobre la figura de Rodrigo Díaz de Vivar le llevó a investigar de forma exhaustiva varios ensayos sobre el Cantar de Mio Cid. Su Manual elemental de gramática histórica española, reeditado en numerosas ocasiones, es considerado una aportación fundamental a la filología hispánica.

Durante toda su vida, Ramón Menéndez Pidal trabajó sin cesar, contribuyendo decididamente al estudio de nuestra lengua y de nuestra literatura castellanas con aportaciones definitivas, que iluminaron tanto los géneros e influencias, como los sentimientos, ideas políticas e instituciones de la Edad Media y el Siglo de Oro. Como profesor visitante, desarrollo una frenética actividad, dando cursos y conferencias en las más célebres Universidades europeas y americanas. Eterno candidato al premio Nobel, tuvo que contentarse con ser doctor honoris causa de Toulouse, Hamburgo, Tubinga, París, Lovaina, Bruselas, La Habana y Bonn.


Citas

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La curiosidad en el lenguaje es un peligro de vanidad.
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Los hechos de la Historia no se repiten, pero el hombre que realiza la Historia es siempre el mismo.
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Selección, no invención, es la suprema norma lingüística.
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España es tierra de precursores, que se anticipan para luego quedar olvidados cuando su innovación surge después en otro país más robustamente preparada, mejor recibida y continuada.
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Toda cualidad es bifronte, raíz de resultados positivos o negativos según el sesgo que tome y la oportunidad en que se desenvuelva.
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El valenciano es la primera lengua romance literaria de Europa, de cuyos clásicos no sólo aprendieron catalanes sino incluso castellanos.
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...todas las gestas se hicieron romances;...la epopeya se hizo romancero
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