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Frida Kahlo, pintora de emociones.

La pintora Frida Kahlo, musa e eterna inspiración, esposa de Diego Rivera y amante de Trosky, nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México.

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Doliente esposa de Diego Rivera e infiel con otros y con otras, la primera mexicana en vender un cuadro al Louvre francés, amante de Trosky y amiga de André Breton o de Picasso… Frida Kahlo es mucho más que una gran pintora de emociones, es uno de los personajes más intensos e interesantes que han pasado por el mundo.

André Breton la llamó la surrealista espontánea y ella negó que tal cosa fuera cierta afirmando que sus simbolismo no era surrealista sino el reflejo consciente de su emocionalidad; y es que Frida Kahlo era pura emoción y era, sobre todo, sufrimiento y dolor.

En su caso no cabe hablar de dolor en sentido figurado, que también, sino de intenso dolor físico porque su salud fue su caballo de batalla desde niña debido a dos episodios tan graves que bien pudieron costarle la vida: contrajo poliomielitis de niña y sufrió un grave accidente de autobús de joven en el que no sólo sufrió diversas fracturas óseas sino también daños en la zona de la vagina y el útero que le impedirían ser madre; éste fue uno de los dolores más intensos en la vida de Frida más allá de los físicos, trató de ser madre a pesar de que los médicos le advertían que no sería posible y tuvo al menos dos abortos.

Su infancia transcurrió solitaria y dolorosa, con constantes enfrentamientos con su madre y cada vez más complicidad con su padre, que era de origen alemán; cuando superó la poliomielitis, aconsejada por su padre, trató de ocupar su tiempo con actividades físicas que fomentaban su recuperación mientras, tras el accidente de autobús que tuvo a la edad de 25 años tuvo que hacer exactamente lo contrario, a mayor quietud mejor recuperación de sus fracturas.

Sus constantes recaídas y secuelas, en definitiva, su difícil salud, trajeron como consecuencia una infancia solitaria de la que Frida dio buena cuenta en sus primeros cuadros; el dolor fue desde niña su compañero y lo pintó de diferentes modos en su obra, la misma obra que Breton llamaba surrealista mientras Frida repetía que sólo pintaba lo que sentía.

Frida Kahlo expuso en Francia, gracias a André Breton y fue la primera pintora mexicana en vender un cuadro al Louvre pero sólo vio en vida una exposición de su obra en México porque, aunque en los círculos culturales internacionales su obra era muy bien valorada, el verdadero éxito no llegó hasta después de su muerte.

Se casó con el pintor Diego Rivera y la relación entre ambos fue magnífica en lo profesional y difícil en lo personal, llegaron a divorciarse para casarse por segunda vez pero ya con un acuerdo en el que el sexo quedaba fuera de su relación; fue Diego el primero que poner en juego las dificultades con sus infidelidades, asunto que llevó a su punto más difícil cuando la tercera en discordia resultó ser la hermana pequeña de Frida; fue entonces cuando Frida probó también a jugar a ser infiel, lo fue con hombres y con mujeres y, si bien Diego demostró tolerar las infidelidades lésbicas, no sucedía igual cuando eran otros hombres quienes visitaban la cama de Frida Kahlo. Estas tensiones llevaron a un divorcio que no sirvió para distanciarlos porque, más allá del amor romántico o el sexo, eran verdaderos cómplices que se admiraban en lo profesional, de ahí el nuevo matrimonio con un acuerdo de no agresión.

Comenzó a pintar a raíz del accidente de autobús que la postró sin permitirle hacer actividad alguna que supusiera movimiento físico y su obra creció con las secuelas de aquellas fracturas que le hiciero pasar por quirófano más de 30 veces tanto en México como en Estados Unidos; fue miembro del partido comunista, donde conoció a Diego Rivera, y acogió a León Trosky en su casa durante su exilio mexicano, también fue su amante pero ni tan siquiera eso la libró de ser sospechosa de su asesinato, tanto ella como Diego Rivera llegaron a ser detenidos bajo esta acusación.

El dolor fue, probablemente, su compañero más fiel, el que sentía en su cuerpo y más si cabe el que sentía en su interior y plasmaba en sus cuadros; en la última parte de su vida trató de suicidarse sin éxito en varias ocasiones; tras su muerte, su cuerpo fue incinerado sin autopsia previa. Sus cenizas, así como su último cuadro, se conservan en la casa en la que Frida Kahlo nació en Cayoacán que es hoy su museo. La última frase que aparece escrita en el diario en el que escribía pequeños poemas dice ‘Espero alegre la salida y espero no volver jamás’, en contraposición a esta despedida, junto a su firma en su último cuadro escribió: ‘Viva la vida’.

 


Citas

1 / 7
Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.
2 / 7
Quisiera darte todo lo que nunca has tenido, y ni así sabrías la maravilla que es poder quererte.
3 / 7
La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior.
4 / 7
El hombre es dueño de su destino y su destino es la tierra, y él mismo la está destruyendo hasta quedarse sin destino.
5 / 7
Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra.
6 / 7
Quise ahogar mis penas en el licor, pero las condenadas aprendieron a nadar.
7 / 7
Espero alegre la salida y espero no volver jamás.

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