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Rolls-Royce Phantom VIII. El arte de hacer coches.

El nuevo Rolls-Royce Phantom VIII ha llegado para que nos quedemos tranquilos. Podemos tener el coche que soñábamos.

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Hay coches que se fabrican y coches que se hacen, se crean, casi indistintamente del proceso que se sigue para piezas únicas como una obra de arte. Hay coches que se llaman Rolls-Royce y se apellidan Phantom, y son la octava generación de una manera diferente de concebir los automóviles. Hay coches que se comparan y coches con los que comparar. Hay coches, pero casi ninguno como el Rolls-Royce Phantom VIII.

La identidad exclusiva no es fácil de conseguir. Y eso está claro desde el principio en los perfiles de la octava generación del Phantom. Estamos ante un Rolls-Royce, palabras mayores, estamos ante un Phantom, pero ya desde el frontal notamos la modernización, un estilo más dinámico, reconocible por ejemplo en los grupos ópticos. No es un coche para correr, no es un coche para que nos vean. Es un coche para estar, para ser.

En todo caso, no hay que dejarse engañar ante la aparente continuidad del Phantom VIII frente a sus predecesores, porque estamos ante el futuro de la marca, ante la base que compartirán los modelos por aparecer con la doble R, incluído, por supuesto, el esperado SUV. La nueva estructura está basada en el aluminio y está diseñada como modular para adaptarse a las características que priorice cada nuevo proyecto.

El interior del nuevo Phantom VIII es un palacio del silencio, entendido no como la ausencia del sonido, si no como el disfrute de lo que nosotros queramos que lo rompa. Una conversación, el roce de un tejido, el sonido del reloj del salpicadero. A un lado el mundo, al otro, Rolls-Royce. Y al nuestro la sensación de que cada detalle está colocado para nuestra presencia. Lunas con doble acristalamiento, capas de aislamiento acústico de alta densidad, suspensión neumática autonivelable con control electrónico proactivo. Lo de volar sobre el asfalto no es sólo cuestión de velocidad, es que parezca que no lo tocamos.

Pero lo mejor del diseño de cada unidad del Rolls-Royce Phantom VIII será lo que cada uno de nosotros deseemos a través de su programa de personalización. Materiales, colores, equipamiento, diseño. Coches únicos para gente única.

El nuevo Phantom también cuenta con nuevo motor, un V12 de 6.75 litros con dos turbocompresores que llega hasta los 563 Cv con un par motor de 900 Nm ya desde las 1.700 vueltas. La transmisión es automática de 8 relaciones y la tracción trasera. Quizás para acostumbrarnos a un futuro Rolls eléctrico, los responsables del motor afirman que hay que fiarse de los testigos luminosos para saber si está en marcha.

No queremos un Rolls. Deseamos nuestro Rolls-Royce Phantom VIII. Porque los sueños son los sueños.

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