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Rolls Royce Dawn Black Badge. El Rolls que usarían en Fast and Furious.

No se trata de que Rolls Royce deje de gustar a los de siempre. Se trata de que el Rolls Royce Dawn Black Badge no pueda dejar de gustar a nadie.

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Todos tenemos claro a que público se dirige una marca como Rolls-Royce. Aunque si miramos atentamente al Rolls Royce Dawn Black Badge es posible que esa afirmación deje de tener sentido, para cambiarse por algo así como ¿Qué público le vería sentido a que no le quisieran vender un modelo así?

Los desarrollos Black Badge ya había sido aplicado a las gamas Ghost y Wraith de la marca británica, aportando un nuevo aíre más rebelde y avanzado al clasicismo y elegancia inherentes a Rolls Royce. Con la llegada del Dawn Black Badge, que se presenta en el Goodwood Festival of Speed de este año, el aire de rebeldía se intensifica para convertirse en todo un vendaval, en una revolución que haría que no nos extrañase verle competir en carreras callejeras y nocturnas al más puro estilo de la popular saga cinematográfica de Fast & Furious.

Oscuridad, elegancia, poder… el color negro del Rolls Royce Dawn Black Badge tiene la cualidad de combinar con todos los ambientes, aunque haga falta una personalidad tan definida como la nuestra para que encaje realmente allá donde le llevemos. Un negro que se muestra como una de las diferencias más destacadas de la versión, conseguido mediante un exclusivo proceso de pintado de múltiples niveles que lleva la definición del color hasta otro nivel. Un negro como el del Espíritu del Éxtasis, como el del logo invertido, como el de los múltiples detalles cromados. Es bello y elegante, pero sobre todo, sabemos que es el negro que nos define.

Por supuesto, el otro factor que definirá al Rolls Royce Dawn Black Badge serán las sensaciones al conducirlo, fruto de la mejora del V12 biturbo de 6,6 litros que le lleva hasta los 593 Cv con un par máximo de 840 Nm. Un descapotable oscuro, silencioso y potente al que nadie será capaz de ver a no ser que queramos que lo hagan.

Suspensión, frenos, y transmisión tienen también su propio toque Black Badge para adecuarse a la sensible mejora de prestaciones. Porque no se trata de dejar de ser un Rolls-Royce, tan sólo se trata de que seamos diferentes.

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