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Coche clásico: A subasta un único y bellísimo Talbot-Lago T150-C SS Coupe de 1937.

Sale a subasta uno de los coches, y sin probablemente, más bellos de la historia, un Talbot-Lago T-150 de 1937

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Cuando te paras ante coches como el que no paras de mirar, leyendo a medias este párrafo y volviendo de nuevo tu mirada hacia arriba para volver a echarle un último vistazo, a pesar de que ya has pasado un par de veces -al menos- por cada imagen de la galería, se suelen acabar las palabras, o más bien esconderse, atemorizadas sin duda, sobre todo los adjetivos, por ser lanzados en tropel sin ninguna contención. Y con la mayoría de las palabras en esa tesitura, cuando te paras ante coches así, lo que termina por salirte es lo más natural y andar por casa, un simple pero sincero “Joder, que bonito es”.

Sin duda alguna, otra frase que te sale de la boca al ver el Talbot-Lago de 1937 que saldrá a subasta en Villa Erba el próximo mes de mayo es la típica que afirma que ya no se fabrican coches así. Y es que estamos ante un modelo de una época única y de un lugar único, la Europa más Europa que existió en el siglo pasado, la de entreguerras, tumultuosa y falsamente esperanzada, repleta de avances tecnológicos, el más importante de los cuales iba a ser el establecimiento de la aviación como el medio de transporte -y de muerte- que terminaría por configurar el mundo. De aquella época surge el diseño de “gota de agua” que los carroceros italianos Figoni et Falaschi sueñan y fabrican para el francés Antonio Lago, que había comprado la británica Talbot para intentar reflotarla a través de la fabricación de coches tan bellos y formidables como el Talbot-Lago T150-C SS Coupé, del que sólo se terminaron fabricando 16 unidades.

El T150-C, sin duda uno de los diseños que confirmó la creación de automóviles como todo un arte, también era espectacular en su interior. 3.993 cc de seis cilindros con las cámaras de combustión hemisféricas y triple carburador que rendían 140 CV, con una caja de cambios Wilson de 4 velocidades. El chasis, diseñado por Lago, era ligero y soportaba una suspensión delantera que pegaba el T150 al asfalto. Una maravilla de la ingeniería y el diseño, un hijo con lo mejor de la vieja Europa. No sé tú, pero he tenido que volver a mirarlo. Joder, que bonito es.

 

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