El 66 de Sunset Boulevard+por Adolfo Suárez
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Peter Ustinov, el mejor cineasta del Renacimiento.

Peter Ustinov fue un actor, pero además fue muchas más cosas, tantas cómo si hubiera vivido varias vidas en una.

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Hay actores que no son ni actores, convertidos en meras presencias físicas, espectaculares o no dependiendo de la época en que los mires, que los gustos van cambiando y los galanes de ayer pueden ser otra cosa bien distinta hoy. Peter Ustinov no era uno de ellos, con su presencia física de tipo normal tirando a gordito simpático. Ustinov sí que era actor, con su saber estar como viniendo de lado, siempre a la sombra relativa, normalmente secundario, casi nunca en el centro pero sabiendo perfectamente como conseguir que nadie le moviera de su rincón. De momento, Ustinov hacía de ruso siendo de Londres, aunque en realidad su familia provenía de medio mundo, incluida Rusia. De hecho, su padre era un periodista alemán hijo de ruso nacido en Palestina que trabajó como espía del MI5, el Servicio Secreto Británico, en la Alemania Nazi. Con tanta mezcla, a Peter Ustinov lo que le terminó por salir fue ser ciudadano del mundo y europeo practicante, con lo bien que llevan eso en Gran Bretaña, y tal y eso.

Hay actores que son ACTORES, con mayúsculas. Y Ustinov lo fue, ganador de dos Oscars por aguantarle el tipo a tipos como Laurence Olivier, Charles Laughton o Kirk Douglas en Espartaco y a Melina Mercuri en Topkapi, ambos como actor secundario, o más cercano a la realidad y a los méritos, como actor en un papel secundario. También estuvo nominado por hacer un estupendo asquerosito Nerón en Quo Vadis, papel por el que sí ganó un Globo de Oro. Y por supuesto, aunque no ganara ningún premio con ello, se convirtió en el Hércules Poirot que toda Agatha Christie hubiera soñado desde el mismo instante en el que aparece en la primera de las películas que protagonizó como tal, Muerte en el Nilo;  impasible el ademán y el bigotito entre Bette Davis, David Niven, Mia Farrow, Maggie Smith o Angela Lansbury, que tomó notas para cuando tuviera que hacer de la Jessica Fletcher de Se ha escrito un crimen.

Hay actores que además son directores, picado el gusanillo de tanto obedecer al señor serio del megáfono que está detrás de las cámaras. Peter Ustinov lo fue, firmando un par de películas más que respetables, La fragata infernal y Pacto con el Diablo, además de otras cuantas de calidad apreciable. Pero es que además fue guionista y productor, director de ópera y teatro, escenógrafo, escritor, docente y rector de la Universidad de Dundee, locutor de radio y presentador de televisión, además de embajador de la Unicef. Ustinov fue mas cosas en la vida real de las que cualquiera ni siquiera imaginamos en vidas soñadas, el mejor cineasta del Renacimiento, si es que hubiera nacido en aquella época y a Leonardo le hubiera dado una tarde por inventar el cine.

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