El 66 de Sunset Boulevard+por Adolfo Suárez
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Nick Nolte, de hombre pobre a pobre hombre.

Tom Jordache nunca se pudo quitar el mote de hombre pobre. Y eso que hasta se cambió el nombre por el de NIck Nolte.

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El problema de la memoria y de que algo se te quede grabado en determinados años de tu vida es que tiendes a confundir realidad con ficción, sobre todo si es ficción televisiva. De este modo, Paul Michael Glaser no existe en mis recuerdos, no es nadie, pero otra cosa es Starsky, ese policía de Nueva York, chaqueta de lana blanca y negra y Ford Torino rojo al que acompañaba un rubio que se llamaba Hutch. Esto mismo me pasa con los Jordache, esa familia que conocí en la decena de mis años mozos y que constaban básicamente de tres miembros: el padre, que era clavado, pero clavado a un tal Lou Grant, y dos hombres, uno rico y otro pobre. El rico tenía cara de rico y nombre de rico, Randolph Jordache. El pobre tenía cara de boxeador y nombre de pobre, Nick Nolte.

Ignoro por que cambiaría el apellido de la familia, aunque eso fue después de que se salvara milagrosamente de la muerte a manos de Falconetti, ese personaje que marcó el baremo de maldad para toda mi generación, bastante antes de que llegara el tito Hannibal y lo dejara en límites más de esta época de asesinos en serie. El caso es que la siguiente vez que vi a Tom Jordache, había decidido cambiarse el nombre a Nick Nolte. Lo curioso era que aquel nombre que eligió aparecía junto con los dibujitos de los títulos de la serie. Seguro que algo tuvo que ver, y si un día tengo tiempo, en la wikipedia lo explican, seguro. Pero lo que no pudo cambiar cambiando su nombre, fue el haber nacido hombre pobre, el pobre de Jordache, el pobre de Nolte.

Si le veía con Jacqueline Bisset en Abismo, es porque había aprendido submarinismo al vivir en la Costa Azul antes del incidente con el tuerto, es decir, con Falconetti. Si vivía unas trepidantes 96 horas, es decir, 48 horas multiplicadas por dos películas con un tipo que había sido superdetective en algún sitio, era porque había decidido meterse a policía para reformarse, porque desde luego no es la profesión más adecuada para hacerse rico. Si se encontraba con una psicóloga con cara de Barbra Streisand, era porque así solucionaba la traumática relación con su padre. Hiciera lo que hiciera Nick Nolte, siempre tenía explicación por haberse llamado Tom Jordache, su complicada infancia, haber querido ser boxeador y la relación con su padre.

Han pasado ya cuarenta años desde Honbre Rico, Hombre Pobre, y me sigue pasando exactamente lo mismo con el bueno de Nolte. De hecho, su ultima nominación a los Oscars, como actor secundario por Warrior, en 2012, era por hacer de un padre de dos luchadores con los que mantiene una relación más que complicada. Pues eso… de casta le viene al galgo. O al pobre.

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