La familia portuguesa.

En 1939 IWC realizó sus primeros relojes portugueses inspirados en instrumentos de navegación.

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Dicen que los clásicos son siempre modernos y un ejemplo claro de ello son los relojes portugueses de la marca IWC. Ya han entrado en su octavo decenio y, aunque siguen sorprendiéndonos con nuevos modelos, la esencia de estos relojes, inspirados en los instrumentos de precisión marítimos, se sigue preservando a día de hoy.

Fue en 1939 cuando IWC realizó sus primeros relojes portugueses. Se trataba de auténticas piezas de precisión, de gran tamaño y con mecanismos con claras influencias de los instrumentos usados por navegantes como Vasco de Gama o Fernando de Magallanes. Comenzó así una línea de relojes que, con el paso del tiempo, se convirtió en parte de la identidad de la marca y en auténticos iconos de estilo.

El año 2010 fue para la casa de Schaffhausen el año portugués y con motivo de esta conmemoración renovó su colección con unos cuantos modelos que contaban con cajas de entre 40 y 45 milímetros de diámetro. Se puede decir que la familia ha ido creciendo con el paso del tiempo, y desde IWC -orgullosos de su árbol genealógico- han querido recordar a todos los miembros. Algunos nombres nos suenan, ya que son reediciones de clásicos con algunas novedades: desde el más veterano Portugués Cuerda Manual –bello y sobrio-, pasando por el Portugués Yacht Club Cronógrafo o el Portugués Tourbillón Mystère Rétrograde entre otros, hasta la última incorporación: el Portugués Tourbillon Cuerda Manual –homenaje al fundador de la empresa F.A. Jones-.

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